Creando una cultura de excelencia Go-Giver – Parte 5

Este es el último artículo de una serie de cinco partes donde presento sugerencias que usted puede aplicar de inmediato con el fin de promover la excelencia dentro y fuera de su organización. Si se perdió alguno de los artículos previos, por favor haga clic aquí.

Seguiré basándome en el contenido de la serie de libros Go-Giver (Dar para recibir) escritos por Bob Burg y John David Mann, así como en mis casi cuatro décadas de experiencia corporativa internacional, primero como ejecutivo y ahora como coach.

El día de hoy trataremos el quinto principio, La Ley de la Receptividad: La clave para dar eficazmente es estar abiertos a recibir.

El dar y el recibir son dos lados de una misma moneda. Ambos funcionan mejor juntos, tal como inspirar y expirar o como inhalar y exhalar. Trabajan en pareja. El dar es posible porque existe alguien que va a recibir. Si usted no se permite a sí mismo recibir, se rompe el flujo. El dar nos brinda la potestad, mas no el derecho, de recibir.

Al inicio, tenía ciertas reservas con respecto a esta ley, probablemente debido a las malas experiencias que tuve cuando solo daba para recibir algo a cambio. El tiempo me demostró que estaba equivocado.

Como parte de mi trabajo de coaching ejecutivo, al comienzo de cada proyecto, normalmente incluyo un ejercicio que se denomina “feedback 360”. Se trata de un proceso en el cual el coach recoge la retroalimentación de ejecutivos, tales como jefes, colegas y subordinados directos. En un caso, el ejecutivo era el director general de una joint venture. Él rendía cuentas a un directorio con representantes de dos grupos de accionistas. Tuve intercambios telefónicos con la mayoría de los miembros de ese directorio.

En una de esas llamadas, sucedió algo interesante y extraño–. Hablaba con el miembro sénior de uno de los accionistas a quien no conocía antes de aquella llamada. Después de darme su opinión acerca del director general, me realizó una serie de preguntas acerca de mi experiencia y trabajo como coach. Varios meses después de esta llamada, este grupo me recomendó a dos ejecutivos de compañías distintas. Por supuesto, acepté con gusto las recomendaciones y les agradecí su generosidad.

La Ley de la Receptividad y su complemento la Ley de lo Inesperado (los mejores obsequios llegarán de lugares y en momentos que uno menos se los espera) fueron para mí probablemente los más difíciles de comprender… hasta que las recomendaciones empezaron a llegar… inesperadamente.

Cuando una organización realmente muestra una cultura de excelencia, vemos una mayor colaboración, productividad e innovación, y una mejor satisfacción de los clientes internos y externos. Ponga en práctica un espíritu generoso y usted y su organización disfrutarán de sus beneficios.

Comuníquese conmigo si desea adoptar una cultura de excelencia al estilo Go-Giver y así disfrutar de resultados extraordinarios.

Percy M. Cannon
www.cannon.consulting

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